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Sin proyecto en política de defensa el independentismo no es creíble

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Esta semana hablamos con Pol Molas analista del CEEC de 2008 a 2013 (en twitter @PolMolas_SEM) y Daniel Soler (en twitter @DaniSolerSEM) sobre el proyecto en política de defensa que debería tener Cataluña si quiere ser un estado reconocido. Son miembros fundadores de la sectorial de defensa de la ANC (2012) y de la Sociedad de Estudios Militares (2014) (en twitter @estudismilitars).

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¿Qué es la SEM? ¿Quién forma parte de ella? ¿Cuáles son sus orígenes?

La SEM es jurídicamente una asociación, aunque nuestra vocación es la de ejercer de think-tank con el objetivo de generar ideas y debate sobre política de defensa, al servicio del país. Forman parte personas de trayectorias profesionales y académicas muy diversas, pero con este objetivo compartido. Los orígenes de la SEM vienen de la continuación de la antigua sectorial de Defensa de la ANC, aunque tomamos el nombre de la entidad histórica fundada en 1924.


Quien prepare la independencia tiene la responsabilidad de tener un proyecto en política de defensa



 ¿Nos podrían explicar qué pasó?

Exactamente, estuvimos trabajando dentro del ANC desde finales del 2012 hasta julio de 2014. No queremos entrar en polémicas, pero nosotros no nos engañamos y entendemos el independentismo desde la realpolitik. Sin proyecto en política de defensa el independentismo no es creíble. Quien prepare la independencia tiene la responsabilidad de tener un proyecto en política de defensa, rehuir esta cuestión es una especie de autoengaño. Sin política de defensa no hay Estado.

 

¿Han recibido presiones de algún tipo?

La SEM es una entidad independiente, desde los inicios nos hemos querido financiar al margen de los presupuestos de las administraciones por una cuestión de principios. El hecho de ser una entidad que no vive del dinero público, hace irrelevantes las presiones.


Pensamos que es necesario normalizar el debate sobre política de defensa, porque entendemos que es fundamental para Cataluña.



 ¿Tienen alguna relación con el gobierno de Cataluña?

No, somos una entidad independiente. Nuestra función es poner sobre la mesa abiertamente información e ideas para que lleguen a todos, al igual que hacen think-tanks civiles en otros países. Pensamos que es necesario normalizar el debate sobre política de defensa, porque entendemos que es fundamental para Cataluña. Naturalmente, si se nos pide nuestra visión de las cosas, la aportamos. Pero conviene dejar claro que nuestra agenda no va ligada a la de las instituciones ni, mucho menos, a la de los partidos.

 

Entiendo pues, que no tienen relación ni con la ANC ni con Òmnium ¿Y con los Mossos?

Con las dos primeras entidades no hay ninguna relación estructurada, aunque tampoco ningún antagonismo. En el caso del Cuerpo de los Mossos, conviene entender que nosotros trabajamos en un ámbito diferente. En cualquier estado democrático las políticas de defensa y las de interior están diferenciadas y es bueno que así sea.


A pesar de los avances, los partidos políticos independentistas aún están lejos de generar proyectos homologables internacionalmente como hizo el SNP en Escocia.



¿Cuál es la posición de los políticos catalanes en los temas de defensa?

Es una buena pregunta, nosotros vemos una evolución importante, positiva, en nuestros políticos. En el último año del Proceso se ha incrementado el contacto entre la política catalana y la internacional, especialmente la europea. En muchas ocasiones a los catalanes se les ha pedido que pensaban hacer en el campo de la defensa, lo que ha supuesto un baño de realidad. Ante un francés o un norteamericano que en un encuentro informal te pregunta sobre la defensa no se puede hacer el ridículo diciendo que este tema no es importante, que no pensamos disponer de recursos militares, o bien que lo haremos subcontratando militares de otros países o incluso, que se encargará la policía. Si haces esto automáticamente tienes credibilidad cero y tu interlocutor interpreta que el caso de la independencia es un asunto de política interna, electoral. A pesar de los avances, los partidos políticos independentistas aún están lejos de generar proyectos homologables internacionalmente como hizo el SNP en Escocia. Yendo al detalle, el PDECAT procedía del “cero absoluto” en propuestas sobre defensa, pero en los últimos tres años ha ido generando alguna propuestas, incluyendo una comisión especializada y enmarcando su proyecto en el ámbito OTAN. En el caso de ERC, que partía de un rechazo frontal a cualquier política de defensa, sabemos que hay un debate interno abierto. Habrá que ver cómo evoluciona, aunque si su referente es la socialdemocracia escandinava, sería lógico acercarse a su modelo de defensa. En el caso de la CUP, no nos consta que haya debate, aunque por sus planteamiento de empoderamiento ciudadano, democracia radical y oposición a encuadrarse en la OTAN y la UE, su referente debería ser Suiza, donde les gusta decir que no tienen soldados, sino ciudadanos con uniforme.

 

Sin embargo es evidente que se tendrían que prevenir los riesgos y disuadir potenciales agresores, pero sin capacidades militares el principio de disuasión no funcionaría y los riesgos y amenazas, inevitablemente, aumentarían.


Por lo tanto, ¿en una Cataluña independiente unas fuerzas armadas son imprescindibles?

Sí. Si Cataluña se convierte en un Estado deberá ser capaz de controlar su espacio aéreo, marítimo, terrestre y también sus redes o espacios cibernéticos. Para hacerlo se necesitan unas fuerzas de defensa con capacidades militares. De no disponer de ellas el recién nacido Estado tendría problemas ante actores, estatales o no, que superaran la capacidad de intervención puramente policial. Sin embargo es evidente que se tendrían que prevenir los riesgos y disuadir potenciales agresores, pero sin capacidades militares el principio de disuasión no funcionaría y los riesgos y amenazas, inevitablemente, aumentarían. Se puede hacer la analogía con los seguros: no quieres tener que utilizar nunca, pero está bien disponer de ellos cuando hay problemas ¿verdad? Con las fuerzas de defensa pasa lo mismo: la disuasión que te proporcionen quizás no es una garantía al 100%, pero siempre es bueno contar con ella, pues nadie puede predecir el futuro.

Por otra parte, ningún estado europeo querrá tener un “agujero negro” de seguridad, un territorio indefenso cerca de sus fronteras. Puedes adoptar diferentes tipos de políticas de defensa, pero lo que no puedes hacer es no tener ninguna. Una situación así sería una fuente de problemas que los demás estados se verían obligados a solucionar. Si lo anticipan, podemos decir adiós al reconocimiento internacional. No querer disponer de fuerzas de defensa siendo independientes es ya una contradicción en los términos. No es casualidad que no haya ningún país de nuestra dimensión demográfica y marco geopolítico que no disponga de unas fuerzas de defensa.



¿Saben si se está trabajando en este sentido?

No nos corresponde a nosotros responderlo. Lo que es evidente es que si no se deja clara, al menos, la voluntad inequívoca de ser un socio fiable, con unas políticas -entre ellas la de defensa– homologables a las de los estados de nuestro entorno, no podemos esperar reconocimientos internacionales de ningún tipo.

 

¿Cómo se hace para tener unas fuerzas armadas, qué debería hacer Cataluña? Quién nos puede ayudar en este sentido?

Vayamos por partes, como se ha dicho, cada proceso de independencia tiene su propia casuística y el desarrollo de su política de defensa no está desvinculado de esto. No se generaron de la misma manera las fuerzas de defensa de las repúblicas bálticas que las de Eslovenia, por poner dos ejemplos.

Lo primero que hay que preguntarse es en qué marco geopolítico nos encontramos, en este caso Europa occidental y el Mediterráneo. Con sus riesgos y amenazas. En el libro “Política de Defensa y Estat propi” (Ed. Base, 2017) encontrará todo un capítulo dedicado a este análisis. Asimismo, existe la subsidiariedad de tratados internacionales, los compromisos heredados de ser un Estado sucesor. Si se asumen estos compromisos, significa que somos miembros de la OTAN y la UE. Estas organizaciones permiten compartir recursos, y por lo tanto ahorrar, en el ámbito de una política de defensa coordinada. Si por lo que fuera, se optara por no formar parte, hay que ser conscientes de que no podríamos mancomunar nuestra defensa y se requeriría un modelo de defensa más amplio, similar al de Finlandia o Suiza.

¿Quién nos puede ayudar? Cataluña tiene varias opciones potenciales, se pueden discutir. Pero hay que ser conscientes de que cualquiera que sea el socio estratégico de una Cataluña independiente, la política de defensa será vital en esta relación.

 


No hay ningún país con un capital diplomático elevado sin política ni fuerzas de defensa, ninguno.

¿Piensan que puede ser un activo diplomático?

No lo pensamos, lo es. No hay ningún país con un capital diplomático elevado sin política ni fuerzas de defensa, ninguno. Suiza, Suecia, países capaces de mediar internacionalmente en situaciones complejas desde hace tiempo, lo pueden hacer porque su política de defensa los blinda de influencias de terceros. Otros países utilizan intensamente sus fuerzas armadas como un activo diplomático en operaciones de paz, como Irlanda o en intervenciones multinacionales, como Dinamarca, país que desde el final de la Guerra Fría enfocó sus fuerzas permanentes hacia misiones expedicionarias.



Tendría que esperarse pues, que cualquier gobierno independentista estableciera alguna institución donde se pudieran cursar estudios sobre defensa, geopolítica, etc. en el sentido de la verdadera preparación de estructuras que están en el núcleo de lo que es un Estado.


¿Se pueden seguir estudios militares en Cataluña?

Esta es una muy buena pregunta, ya que nos permite diseccionar el marco mental del autonomismo. La oferta académica en materia de defensa en el Principado la cubren: A – Organismos al servicio del interés nacional español B – Pacifistas que hacen una enmienda a la totalidad a cualquier tipo de política de defensa homologable. Respecto a los primeros no hace falta ni entrar, pero en el caso de los segundos, conviene preguntarse cómo es que los sucesivos gobiernos han dado cobertura a un discurso que mina la credibilidad de Cataluña en el exterior.

Tendría que esperarse pues, que cualquier gobierno independentista estableciera alguna institución donde se pudieran cursar estudios sobre defensa, geopolítica, etc. en el sentido de la verdadera preparación de estructuras que están en el núcleo de lo que es un Estado.

 

El ejército español no parece tener demasiadas partidarios en Cataluña, ¿cómo deberían ser las fuerzas armadas del estado catalán?

En cualquier país, sus militares suelen ser un buen reflejo de los vicios y virtudes de sus sociedades. Uno de los principales problemas con que nos topamos, aún hoy, es que mucha gente asocia “fuerzas de defensa” a “ejército español”. Esto también ha sido muy nocivo en el momento de construir el discurso independentista. De hecho, ha sido explotado de forma irresponsable por buena parte de la clase política catalanista durante mucho tiempo. Somos capaces de decir que queremos ser “como Austria o como Dinamarca”, pero desentendiéndonos de sus modelos de defensa.



 ¿Qué papel tendrían las mujeres?

El mismo que el de los hombres, nuestra sociedad no entendería otra cosa.

 



Mientras dependamos del comercio internacional y especialmente del tráfico marítimo para abastecer las necesidades más básicas, será necesario disponer de una fuerza naval que permita a Cataluña ejercer su soberanía en las aguas territoriales que le son propias, al tiempo que colabore a mantener seguras las aguas internacionales.

¿Cuáles son los puntos más importantes para que Cataluña esté bien protegida?

La política de defensa debe desarrollarse partiendo de nuestro marco geopolítico, al tiempo asumiendo que no se puede predecir el futuro. Por un lado tendremos que proteger los intereses vitales y estratégicos. Por ejemplo, somos deficitarios en la producción de alimentos y producimos un 40% de los que consumimos, y por lo tanto, tenemos que tener en cuenta que cereales y proteaginosas nos llegan principalmente por vía marítima. Respecto del suministro energético, el gas y el petróleo suponen tres cuartas partes de las fuentes de energía que empleamos, y también entran mayoritariamente por mar. Mientras dependamos del comercio internacional y especialmente del tráfico marítimo para abastecer las necesidades más básicas, será necesario disponer de una fuerza naval que permita a Cataluña ejercer su soberanía en las aguas territoriales que le son propias, al tiempo que colabore a mantener seguras las aguas internacionales.

Cataluña también depende fuertemente del tráfico aéreo. Una potencia turística tiene que asegurar a empresas y estados que ejerce un control estricto de su espacio aéreo, por lo que habría una pequeña pero profesional fuerza aérea combinada con un eficiente sistema de control basado en tierra.

Por otra parte, estamos viendo como proliferan conflictos asimétricos e híbridos, donde agentes no-estatales (patrocinados o no por Estados), pueden causar perjuicios graves de forma inesperada. Es necesario disponer de fuerzas de carácter convencional que permitan reducir este riesgo a cero y a la vez aportar tropas en operaciones internacionales. Ser recíprocos con socios y aliados, es un factor en la ecuación de la propia seguridad.

 

¿Cuáles son los pasos que debería seguir el gobierno, en materia de defensa, si realmente se creen que seremos un estado?

En el contexto actual, el paso más importante es estar bien informado y disponer de la capacidad de generar las ideas necesarias para construir un proyecto sólido y homologable en política de defensa. Sin este proyecto la independencia no es creíble y no obtendrá apoyos internacionales. Para desarrollar esta política de defensa se necesitan herramientas de Estado, de las que ahora no disponemos, y este será un contexto muy diferente.

 

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Pol Molas y Daniel Soler, Sant Jordi 2017. Foto de Josep Lluís González

Un pensament sobre “Sin proyecto en política de defensa el independentismo no es creíble”

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